en TECNOLOGÍA

Únete a nosotros para conocer la respuesta a: ¿qué es el sonido? Nos embarcaremos juntos en un viaje de conocimiento. Nos encogeremos a niveles microscópicos -200 veces más pequeños que un grano de arena- para seguir el camino del sonido.

Imagina que te han encogido a un tamaño microscópico. Te transportan a un lugar oscuro y húmedo, donde solo flotas por ahí. Hay otras cosas flotando alrededor de ti, y con tus gafas especiales puedes ver que son elementos: un poco de oxígeno por aquí, algo de hidrógeno por allá.

Entonces, algo empieza a… cambiar. Empiezas a moverte en una dirección. Y no eres solo tú: también lo hacen todos estos elementos que flotaban contigo. Vuelas por algunas esquinas, a través de algunos túneles, ¿dónde estás?

Te sigues moviendo. Entonces, empiezas a notar que hay un ligero temblor. No es un terremoto. No, es mucho más organizado que eso. Y de repente, ya no estás flotando: estás rebotando por todos lados. Algo de oxígeno viene de la izquierda, nitrógeno de la derecha, carbono y otras sustancias por aquí y por allá.

Resulta que has llegado a las cuerdas vocales.

Es en las cuerdas vocales donde el habla comienza realmente. Son músculos que se encuentran en la garganta, son controlados por el cerebro y están diseñados para vibrar con precisión a ciertas frecuencias.

 

En esta etapa, el sonido es una vibración.

Y te empiezas a mover a cierta frecuencia. De atrás para adelante; de atrás para adelante. Hay un patrón en el movimiento, y si tuvieras un cronómetro podrías notar que vas de atrás para adelante algunos cientos -tal vez, miles- de veces por segundo.

Pero no tienes tiempo para contar porque comienzas a ver una luz encima de ti. Es el final de un túnel: te estás acercando a la boca.

Y entonces, estás rodeado de luz. Y mucho más que luz: el oxígeno y el nitrógeno que te hacían compañía hace unos segundos, ahora están acompañados de muchas otras cosas. Rebotas contra un poco de polvo, y el polvo rebota contra ti. Entonces, el polvo rebota contra otra cosa en el aire, y luego rebota contra otra cosa. Una reacción en cadena. Las vibraciones se disparan en todas direcciones, algunas veloces y otras lentas; en frente de ti, por detrás, a tu alrededor.

Muchas cosas rebotan por todos lados, y cada vez que golpeas algo nuevo, comienza a vibrar a la misma frecuencia que tú.

¿A dónde te diriges?

Piensas durante un segundo, mientras estás rebotando por el aire. Pero rápido, no queda mucho tiempo. Ves un objeto enorme que se aproxima. ¿Vas a golpearlo? ¡Todavía no! Pero te diriges directo a una fosa negra. Un segundo estás en la luz, y en la siguiente fracción de segundo, todo se pone más y más y más oscuro.

Te detienes. Bueno, algo así. Es como si te hubieras encontrado con una cama elástica. Estás como atrapado en una pared enorme y elástica. Y en otra fracción de segundo, comienza a moverse a la misma frecuencia a la que tú estabas rebotando por el aire.

 

La vibración hace presión contra el tímpano.

Llegaste al tímpano.

Si fueras una partícula de polvo normal, no podrías seguir adelante porque el tímpano crea un sello hermético. Pero como eres especial, te transportas a través del tímpano. Acabas en una cámara ligeramente iluminada y sientes el aire convulsionando a tu alrededor. Recuerdas tu linterna y la enciendes. Miras a tu alrededor.

Son como los pistones de una vieja locomotora a vapor: atrás y adelante, y atrás y adelante. Cada uno se conecta con el siguiente y se flexionan gloriosamente al unísono.

 

El movimiento del tímpano hizo que los huesos se movieran.

Son los huesecillos del oído. ¡Los huesos más pequeños del cuerpo! Los tres -el martillo, el yunque y el estribo- están ahí y tú te aferras y empiezas a escalar. Pasando de uno a otro, siempre el movimiento, hacia y desde. Se mueven con la misma energía que tú tenías cuando vibrabas por el aire.

Y te mueves hacia adelante hasta que llegas a otra pared: es la ventana oval. Se parece mucho al tímpano, excepto que es mucho más pequeña y fina. El estribo hace presión contra ella, y vibran en sincronía. Y tú vibras a través, igual que con el tímpano.

Pero espera, ¿qué es esto? Estás del otro lado, y ya no estás rodeado de oxígeno, te has zambullido en un líquido.

Bienvenido a la cóclea.

 

Los huesos móviles se volvieron vibraciones otra vez, ahora a través del líquido.

Este líquido está vibrando, como lo hacía el aire. De atrás para adelante, otra vez, de atrás para adelante.

Y mientras fluyes a través de estas vibraciones, miras hacia abajo. ¿O hacia arriba? No está claro. Pero lo que está claro es que te estás moviendo en una dirección, y estás desacelerando. Al principio parecía que todo se movía tan rápido, y así era: las vibraciones rápidas eran sonidos de alta frecuencia. Pero ahora aquellas han caído, y tú también te sientes caer.

¿A dónde te diriges? Miras hacia abajo y tu linterna revela un enorme suelo que está vibrando tan rápido como tú. Nadas en esa dirección. Trepas alrededor de ella, y del otro lado encuentras lo que parecen ser pequeños cabellos. Aún estás temblando, así que te estabilizas para estirarte. Tomas una de las células ciliadas y ella comienza a moverse contigo.

 

Las vibraciones se convirtieron en impulsos eléctricos.

¡Es como si te transportaras a un mundo digital! Ya no estás rebotando en objetos, ahora se siente como si estuvieras lleno de energía y todo alrededor de ti brilla.

¡Bienvenido al nervio auditivo! Vas a toda velocidad en una dirección y parece como si acabara en cuanto comenzó.

 

Los impulsos eléctricos se convirtieron en audición.

Estás en el cerebro, y no estás muy seguro de entenderlo. Entonces, miras alrededor y ves todo tipo de explosiones y destellos, y te sientes transportado a un mundo mágico -un mundo más grande- que competiría con el mejor espectáculo de fuegos artificiales. Comienzas a crecer. Comienzas a llenar el espacio, te conviertes en un cerebro, en una cabeza, en un cuerpo. Eres un cuerpo, eres una persona, y eres tú: ya no estás encogido.
Y finalmente te das cuenta de qué eran todas las vibraciones y los rebotes y las luces: eran sonido.

Y oyes tu nombre, como si fuera la primera vez.

Aunque esto parece muchísimo trabajo, el sonido se mueve rápido. De hecho, tan rápido que en el tiempo que te tomó leer esta historia, el sonido podría haber dado la vuelta a la tierra… dos veces.

¿Quieres saber más sobre el sonido y la audición? ¡Subscríbete al blog de MED-EL Latinoamérica!

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