en HISTORIAS DE USUARIOS

Mi nombre es Mariángeles, he vivido 53 agostos, resido en la localidad de Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

En el año 1990 terminé mis estudios en la Facultad de arquitectura y Urbanismo (F.A.D.U.) y me recibí de arquitecta. Luego hice un posgrado en la Universidad Tecnológica Nacional (U.T.N.) como Tasadora.

En el 2018 ingresé en IUPFA y éste año cursaré mi tercer año de la carrera de Abogacía.

Luego que me recibí he trabajado como arquitecta y desde el 2007 como Perito arquitecta en un Organismo Público al cual ingresé por concurso y fui la primera ganadora.


Un poco de historia, ¿Conoces el origen de tu falta de audición?

He sido normoyente hasta el año 1993, después del parto de mi hijo, penosamente descubrí que no escuchaba de espaldas y desde ese momento continué controlando el avance de la hipoacusia bilateral profunda. Apenas en el año 2000 me hice a mi primer audífono para el oído en el cual escuchaba mejor, el izquierdo. Luego, para el año 2004 ya dejé de escuchar y pasé a ser candidata para el Implante Coclear. Gracias a mi servicio de salud, en el 2007 me implanté mi oído derecho y hasta el día de la fecha puedo comunicarme gracias a ello.

 ¿Qué pensamientos vinieron a tu mente al descubrir que cada vez tenías más problemas para desenvolverte en tu vida cotidiana?

El gran problema que tenía era que no podía comunicarme con los individuos, ni personalmente ni por otros medios, por ejemplo el teléfono. Realmente quedé muy aislada y apenada por toda esta nueva situación.

Era necesario hallar una solución para poder continuar con mi vida, asumir mi discapacidad no fue fácil y  me dediqué a investigar sobre ello luego de tener mi diagnóstico efectivo y traté de vincularme con  personas implantadas y conocer sus experiencias.

¿Cómo conociste la existencia de una solución como el Implante Coclear?

Cuando verifico que mi problema era realmente grave, analicé mi cartilla médica del servicio de salud y descubro que existía un Instituto en Buenos que me podía tratar. Allí fui derivada con un Especialista en Otología, por ser candidata a implante coclear. Luego de conocer mi diagnóstico, investigué y no he dudado jamás en la posibilidad de operarme para poder recuperar la audición.

Mariángeles y su Implante Coclear

Mariángeles es usuaria del Procesador de Audio RONDO

 

¿Qué beneficios ha traído el implante a tu vida profesional como arquitecta y personal? ¿Qué cambios específicos has notado?

Nunca olvidaré el primer día que escuché nuevamente mi voz, cuando al mes de operada me encendieron el implante. Lloré, tuve una terrible angustia al escuchar mi voz totalmente cambiada, como si hablara con una papa en la boca. Y era obvio, fueron muchos años que no escuchaba mi propia voz, de vivir en el silencio, y recuperar la audición fue como un renacer. Aprender a escuchar cada sonido, desde una frenada de auto hasta el ruido del motor de la heladera para poder individualizarlos y entender que era cada sonido.

Fue maravilloso volver al mundo de los oyentes y siempre agradecida de mi contexto personal, de las personas que me ayudaron a superar ésta discapacidad sensorial del mejor modo. También he perdido a mucha gente querida porque no se adaptaron a mi sordera, pero he ganado a otros seres que me ayudaron un montón en este recorrido.

El gran cambio fue el poder comunicarme, que no tengan que escribirme para entender lo que me decían, ni gritar… Y siempre comparo al audífono con el implante coclear. El audífono es como ese cassette de música rectangular de los 80! Y el Implante coclear es como escuchar con un CD, un sonido muy puro y claro…

¿Qué te ha motivado a seguir estudiando y comenzar la carrera universitaria de Abogacía?

¡Ya tengo 53 años! Y hace un tiempo, me siento que estoy de vuelta. Fue una necesidad personal volver a estudiar en ésta etapa de mi vida. Con un hijo adulto, ya podía nuevamente dedicarme a mi persona. Y dije: probemos! Y bueno, al aprobar el ingreso con un puntaje de 7, siendo sorda pensé: “no puedo dejar pasar esta oportunidad”. Antes de iniciar el primer  cuatrimestre, imperiosamente conseguí un Receptor FM para poder escuchar mejor a los profesores y el año pasado me tocó cursar una materia con una docente que usa su propio micrófono, ¡Fue genial! Ojalá se implantara esa inclusión para todas las materias.

¿Qué sonidos son los que más disfrutas escuchar? ¿Cuáles sonidos nuevos has descubierto luego de recibir tú Implante Coclear?

Me gusta disfrutar mucho la música de los años 80s, la que escuchaba de oyente. Digamos como sonidos nuevos, la música latina o salsa es un ritmo que tuve que ir reconociendo.

Siempre me gustó María Marta Serra Lima y mi hijo en mi primer cumpleaños luego de implantada me regaló la entrada para ir a verla, ¡Fue muy emocionante escucharla cantar con el implante recién estrenado!

No puedo decir que conocí sonidos nuevos, fue más bien reconocer los sonidos que ya conocía. Y son todos, desde el cantar de un pájaro, hasta los gallos de mi vecino que a veces agradezco ser sorda, porque son insoportables, todas las mañanas cocorean y me puedo sacar el implante durante mis francos y no los escucho.

 ¿Qué consideras importante para lograr un proceso satisfactorio al recibir un Implante Coclear?

Cada caso es un mundo. Cada persona tiene una adaptación, beneficio, mejora distinta. Yo por lo que noto, en mi contexto de sordos, he verificado que las personas que quedaron sordas de adultos recuperan la audición enormemente. Lo mismo sucede con los niños que aprenden a hablar operados inicialmente y noto que les cuesta más a aquellos implantados que son sordos de nacimiento y operados de grandes, quizás porque aprender a escuchar los sonidos es algo más complicado como para mí lo es aprender LSA (lengua de señas argentina).

 ¿Hubo alguien que te acompañó durante este proceso? ¿Qué papel tuvo tu familia/seres queridos? 

Tuve una pareja que realmente fue un gran compañero, me ayudó mucho a la adaptación del implante mismo porque no soy muy fanática de la tecnología y me costaba mucho entender cómo articular cada pieza de mis aparatos. Mi madre lo hizo desde lo mejor que pudo, le costó mucho ver a su hija sorda y luego de implantada fue como que volvimos a la normalidad. Para mi hijo y mis compañeros de trabajo fue maravilloso ya que no era necesario tener que escribirme para comunicarnos.

Estoy muy agradecida a todas las personas que me acompañaron y las que no, fue y es, un gran aprendizaje.

Mi lema ha sido: Toda meta, es un esfuerzo compartido.

 

¡Gracias por compartirnos tu historia, Mariángeles!

 

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