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Imagina que estás sentada en casa y, de repente, te das cuenta que no puedes oír. Esto es lo que le pasó a Mercedes García de 52 años. La sordera súbita cambió su vida de la noche a la mañana. Luchó cada día con su pérdida auditiva unilateral, hiperacusia y su acúfeno durante más de un año. Allí fue cuando se decidió por un implante coclear.

Ahora con su implante, la vida de Mercedes ha cambiado de manera radical. Su audición es mucho mejor que antes, ya no percibe el acúfeno, e incluso ¡ha vuelto a tocar el piano! Le pedimos a Mercedes que nos cuente su proceso auditivo y también las dificultades y sorpresas de su sordera súbita.

 


 

Mi nombre es Mercedes. Actualmente tengo 52 años. Nací en Jaén, aunque resido en Sevilla desde hace 26 años.  Soy médico especialista en Radiodiagnóstico y me encanta mi profesión. Mis principales aficiones son viajar, leer y la música. De pequeña cursé la carrera elemental de música y retomé la afición a tocar el piano hace unos años.

Sordera súbita

El 4 de marzo del 2016 sufrí una sordera súbita en el oído izquierdo. Estaba en casa y de repente sentí un “plop”, como un cambio de presión en el oído, un vértigo con inestabilidad y un fuerte pitido. El vértigo se fue con la medicación, más no así la sensación de taponamiento o el acúfeno.

Era fin de semana y casualmente estaba sola. No supe identificar lo que me estaba ocurriendo, desconocía la existencia de la sordera súbita. El lunes a las 8 de la mañana y totalmente superada por la situación, acudí a las consultas de ORL de mi hospital. ¡No oía absolutamente nada! Tenía una cofosis en el oído izquierdo. Fue en ese momento cuando empecé a ser consciente de lo que me estaba ocurriendo y de que probablemente no iba a recuperar la audición en ese oído.

La vida con pérdida auditiva unilateral

Fue muy complicado asumirlo. Desarrollé hiperacusia tal que los sonidos cotidianos como el habla, el tráfico, el tecleo del ordenador, los aparatos electrónicos,… se habían hecho insoportables.

Al perder la binauralidad y no poder localizar los sonidos, el ruido de fondo te envuelve, mi cerebro era incapaz de obviar todos lo sonidos “inútiles” que te rodean. De manera que en ambientes ruidosos, la hiperacusia junto con el acúfeno me impedía entender una conversación normal a pesar de tener un oído sano.

El acúfeno era realmente incapacitante, un pitido continuo que aparecía al abrir los ojos por la mañana y que iba aumentando a lo largo del día, hasta hacerse insoportable e impedirme conciliar el sueño por las noches. En ese momento piensas, ¿nunca más volveré a estar en silencio?, realmente es algo desesperante.

Diferentes ayudas auditivas

A pesar del tratamiento, a los 6 meses no había recuperado prácticamente nada. Oía mínimamente en las frecuencias graves, nada en agudos. Probé el audífono, probé el sistema CROS y probé el BAHA, pero ninguno de ellos me ayudaba, apenas tenía ganancia auditiva y la hiperacusia y el acúfeno seguían siendo incapacitantes.

Mi vida había cambiado por completo. Afortunadamente mi entorno de trabajo es relativamente silencioso, pero aún así me costaba mucho concentrarme. Siempre había padecido de migrañas y el número de crisis aumentó de forma alarmante.

Después de luchar con mi pérdida auditiva durante un año, mi audióloga me planteó la posibilidad de implantarme.

Tomar la decisión

Hasta ese momento tenía un total desconocimiento acerca de los implantes cocleares, siempre lo había considerado la última opción. El quirófano y la anestesia general me ponían bastante nerviosa, y sabía que el ser portador de un dispositivo electrónico también tenía una serie de repercusiones a largo plazo.

Me preocupaba mucho la integración de ambos sonidos, la audición natural en mi oído sano y la audición eléctrica en mi oído implantado. ¿oiré todo raro, distinto? ¿aumentará la comprensión en entornos ruidosos? ¿y la hiperacusia? ¿qué pasa con el acúfeno? ¿podré volver a localizar los sonidos?

Decidí darme un plazo de tres meses para tomar una decisión.

Hice una búsqueda de artículos científicos publicados acerca del Implante Coclear y la sordera unilateral. La indicación del IC en la sordera unilateral parecía algo novedoso. Aunque quizás aún no hubiera suficiente evidencia científica y las publicaciones eran cortas; los resultados iniciales eran alentadores. Consulté a varios especialistas con experiencia en sorderas unilaterales e IC y finalmente decidí implantarme.

Elegir un implante coclear

Revisé las características técnicas de las casas comerciales de IC. Buscaba una calidad de sonido lo más natural posible que me permitiera no solo entender el habla sino volver a disfrutar de la música. Con MED-EL, parecía que la calidad de sonido y la percepción de la música eran mejor por la tecnología Triformance que abarcaba todas las frecuencias de sonido. La posibilidad de preservar restos auditivos y el compromiso de compatibilidad del implante con los nuevos procesadores que pudieran salir al mercado en un futuro, también fueron motivos de peso.

Pero como especialista en radiodiagnóstico, la compatibilidad con RMN fue un motivo determinante en la decisión. La RMN constituye hoy día una técnica diagnóstica fundamental en la práctica médica diaria y en muchos casos insustituible por otras técnicas alternativas como puedan ser la ecografía o el TC. Así que el hecho de que el Implante SYNCHRONY de MED-EL sea compatible con RMN hasta 3,0 Tesla fue la frutilla del postre.

El día de la activación

Había hablado con profesionales y pacientes,  había visto muchos vídeos y había leído mucho acerca de la activación, pero realmente no sabía bien a qué me enfrentaba. Aquel día iba nerviosa, expectante. La audióloga comprobó que todos los electrodos funcionaban correctamente, en principio todo iba bien. Y entonces escuché. Mi primera reflexión fue: ¿es esto realmente lo que quiero escuchar? Por primera vez en dos años, comencé a oír por el oído izquierdo. Aquel sonido era metálico, ininteligible, sin poder distinguir graves de agudos ni voces de ruidos. Solo distinguía, y con dificultad, los golpes de sonido. No entendía absolutamente nada.

A pesar de toda la información recibida creo que cada uno se crea sus propias expectativas. Pensaba que al tener un oído sano y haber transcurrido poco tiempo desde la sordera, el proceso iba a ser más fácil. Estaba equivocada. El proceso de rehabilitación está siendo largo y laborioso. La rehabilitadora desempeña un papel fundamental pero el apoyo y la ayuda de la familia es imprescindible.

Por mi experiencia, podría decir que aprender a oír con un implante es similar al aprendizaje de un idioma. La primera vez que escuchas un nuevo idioma reconoces algunas palabras sueltas, después te sitúas en un contexto y poco y poco vas entendiendo la conversación. Este proceso requiere un esfuerzo y atención continuo, es agotador. En el futuro espero “aprender ese idioma” y no necesitar estar traduciendo continuamente, sino ser capaz de escuchar, entender y pensar en “ese idioma tan particular que es el IC” de forma automática.

Vivir con un implante coclear

A día de hoy, transcurridos diez meses desde la activación estoy contenta con la decisión de implantarme. La hiperacusia si bien no ha desaparecido, ha mejorado drásticamente y el acúfeno ha disminuido hasta niveles soportables, haciéndose prácticamente imperceptible con el IC puesto. Por paradójico que pueda resultar , ¡por fin puedo volver a disfrutar del silencio!

Mi audición no es todavía tan buena como antes de sufrir la sordera súbita, pero el implante me permite comprender mejor el habla. El implante coclear me ha permitido volver a disfrutar de la música con ambos oídos y volver a tocar el piano. Aunque escuchar música con el IC al principio fue decepcionante porque solo escuchaba ruido, poco a poco, y a base de insistir, he conseguido ir identificando y reconociendo las melodías. Para ello me han sido muy útiles diversas aplicaciones de internet que te permiten leer la partitura mientras escuchas una pieza musical.  Y el collar Artone me facilita conectarme por bluetooth para que sea el oído implantado el que trabaje sin necesidad de enmascarar el oído sano.

Utilizando RONDO 2

Comencé con SONNET, pero recientemente obtuve un procesador de audio RONDO 2. Desde mi punto de vista el mayor beneficio de RONDO 2 es la comodidad. Prácticamente no notas que lo llevas y es muy cómodo tener libre la oreja, sobre todo si utilizas gafas. Aunque para mí el factor estético no ha sido determinante en ningún sentido, noto que la gente no se da cuenta de que lo llevo, pasa completamente desapercibido, oculto por el pelo. También es muy cómoda la carga inalámbrica y el olvidarte de las pilas. En cuanto a la calidad del sonido creo que es muy similar a SONNET. Apenas he notado la diferencia en ese sentido. Me adapté enseguida al cambio de procesador.

Mi consejo

¿Son los implantes cocleares una buena solución para la pérdida auditiva unilateral? Depende fundamentalmente de la persona y de la causa de la hipoacusia y de los síntomas acompañantes. Cada caso debe ser valorado por el especialista de forma individual. Mi vida cambió drásticamente a raíz de la pérdida auditiva unilateral y el IC me está permitiendo recuperarla, al menos en parte. No eres consciente de la importancia de escuchar por los dos oídos hasta que no pierdes uno, y más si es de forma súbita como fue mi caso.

Para tener éxito con un implante coclear debes tener paciencia e ilusión. El camino es largo y requiere esfuerzo, pero el resultado claramente merece la pena.

Finalmente me gustaría aprovechar esta publicación para mostrar mi reconocimiento a todos los profesionales que han intervenido en este proceso y a los cuales estoy sumamente agradecida. Y a mi familia, porque sin su ayuda y su apoyo incondicional nada de esto hubiera sido posible.

Muchas gracias, Mercedes!

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