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Desde el Reino Unido, Emma comparte sus consejos basados en cómo ayudó a su hijo Carlos, quien utiliza implantes cocleares bilaterales, a cantar, tocar el violín, la guitarra y el piano.

1. ¡Comienza temprano y rodéate de música!

Mi mamá empezó a enseñarle a Carlos a tocar el violín cuando tenía cuatro años. Realmente lo ayudó a concentrarse en sus habilidades de escucha desde el principio. Carlos escucha una gran variedad de géneros musicales, e incluso ha comenzado a componer sus propias canciones. Su apreciación musical sigue creciendo, y estoy segura de que estar expuesto a muchos tipos de música distintos ha desarrollado todavía más sus habilidades de escucha. ¡Siempre escuchamos música en el camino a la escuela y él es un gran fanático de Ed Sheeran!

 2. Lecciones uno a uno

Al principio, no había diferencias entre enseñarle música a Carlos o a un niño con audición normal, ya que solo tenía que aprender las posiciones básicas en el piano y en el violín. Sin embargo, en cuanto le presentaron la digitación de notas en el violín, fue obvio que Carlos no podía oír la diferencia de tonos con la misma claridad que sus pares. El ruido de las clases grupales empezó a volverse abrumador, y nos dimos cuenta de que había que optar por las clases personalizadas.

Carlos toca regularmente en grupos de cámara y en una pequeña orquesta. Tiene que escucharlos a todos para mantener el compás, pero dice que esto le ayuda ya que siente el ritmo más fuerte cuando hay muchas personas tocando. Él se tiene que esforzar para aprender piezas nuevas en un entorno grupal porque tiene que concentrarse mucho; en ocasiones le duele la cabeza y siente que hay demasiado ruido. Siempre pedimos la música por adelantado, para que él pueda repasarla primero en casa, y esto le ayuda.

3. El apoyo de la familia

Desde el principio, cuando Carlos obtuvo sus IC, la familia entera se involucró para ayudarlo con su rehabilitación auditiva. La familia ayudaba jugando juegos de palabras y estimulándolo a que pida las cosas antes de dárselas. Tenemos que supervisar la práctica musical de Carlos, ya que a veces no oye si salta a la posición incorrecta en el piano. Nuestra hija con audición normal le corrige automáticamente en cuanto toca una nota errada.

Carlos se acostumbró rápidamente a escuchar la diferencia entre las mayores y las menores y, con mucho trabajo, pudo empezar a cantar una escala. La mamá de mi marido lo hizo empezar con el piano al poco tiempo. La última Navidad dimos nuestra primera presentación en familia, tocamos una pieza que había escrito mi abuelita. Fue muy emotivo ensayar y presentarnos con nuestros niños, especialmente después de todo lo que habíamos pasado con Carlos.

4. La práctica hace al maestro

Carlos llevaba poco tiempo con su implante cuando empezó a tocar, y, a lo largo de los años, hemos notado un avance enorme en su reconocimiento de los tonos. Cada semana, tiene clases de canto, ritmo y teoría musical. También se entrena en reconocimiento de tonos con su abuelita: encuentra una nota y practica cantar más alto o más bajo en la escala. Cosas que su hermana puede hacer naturalmente, como cantar una escala, pueden ser un proceso largo y arduo para Carlos, ¡pero lo sorprendente es que puede hacerlo y se vuelve cada vez más fácil con la repetición y con paciencia!

Hace poco, Carlos cantó un solo en el musical de la escuela. Tuvimos que aprender una nota a la vez, cantando con el piano hasta que pudo ‘sentir’ las vibraciones de cada nota. Nos dimos cuenta de que sumar la línea del solo al acompañamiento significaba que podía cantar en sintonía. También le fue más fácil encontrar el tono cuando cantaba con el piano: cantar con una pista de CD de fondo le dificultaba más encontrar el tono.

Como Carlos no siempre puede confiar en su sentido del tono cuando toca un instrumento, es necesaria mucha repetición para desarrollar la memoria muscular en los dedos. Sin embargo, ¡realmente vale la pena cuando vez cuánta alegría le trae!

 

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